Esta mañana se han presentado en el salón social del Club Nàutic Sant Antoni los resultados de la primera edición del proyecto Surfing for Science en Ibiza, que revelan una elevada presencia de microplásticos en la bahía de Portmany. Esta iniciativa ha permitido completar un ciclo de muestreos, desarrollado entre noviembre de 2025 y abril de 2026, con el objetivo de analizar la contaminación en aguas costeras y fomentar la ciencia ciudadana. El proyecto ha contado con la participación del alumnado y profesorado del IES Balàfia y el apoyo de la fundación ambiental Ibiza Preservation y el Ayuntamiento de Sant Joan de Labritja, además del Club Nàutic Sant Antoni.
El estudio ha podido llevarse adelante gracias a la implicación de 20 estudiantes del grado medio del ciclo de Formación Profesional de Guía en el Medio Natural y de Tiempo Libre, pertenecientes al IES Balàfia, que realizan un curso en el Club Nàutic Sant Antoni. Organizados por Elisa Langley, colaboradora del proyecto Surfing For Science-Badia de Portmany y coordinadora del Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza Preservation, han participado activamente en las salidas de muestreo, realizadas cada dos semanas durante los meses de otoño, invierno y primavera.
La metodología empleada combina la actividad deportiva y la recogida de datos científicos. Durante cada salida, los participantes han recorrido una milla náutica en paddle surf o kayak mientras arrastraban una red específica capaz de capturar microplásticos de más de 0,3 milímetros. Las muestras obtenidas se han ido enviando al laboratorio de la Universidad de Barcelona, donde se han analizado para determinar su concentración, tipología y posible origen.
Los primeros resultados apuntan a una concentración media de 0,99 ítems por metro cuadrado en el tramo costero analizado en la bahía, aunque en una de las muestras la concentración ascendió a 2,77 ítems. Estos datos reflejan “una elevada presencia de microplásticos y una notable variabilidad en su distribución”. Según el equipo científico, una de las causas puede ser la propia fisonomía de la bahía de Portmany, un entorno semi cerrado con influencia de la actividad náutica y portuaria, que favorece la acumulación de residuos.
En este contexto, el coordinador del proyecto, Oriol Uviedo, técnico de la Universidad de Barcelona, ha explicado que “los análisis realizados permiten avanzar en la identificación de los tipos de microplásticos presentes en la bahía y acercarse a su posible origen”. Para consolidar estos resultados, el proyecto continuará con nuevas recogidas y análisis de muestras a lo largo del próximo año y hasta 2027, “con el objetivo de ampliar la base de datos y mejorar la precisión de los estudios en esta zona costera”, según Uviedo.
Por su parte, el profesor del IES Balàfia Daniel Picorelli destaca la implicación del alumnado. “Estamos muy orgullosos de formar parte y aportar nuestro granito de arena en el estudio para la conservación del mar”, aseguró.
Durante la presentación en el salón social, la coordinadora del Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza en Ibiza Preservation, Elisa Langley, mencionó también los principales resultados del informe ‘Tejiendo Futuro’, elaborado junto a Mallorca Preservation y Menorca Preservation, que analiza la presencia de residuos en el fondo marino de Balears y que señala a la actividad turística y marítima como una de sus principales fuentes. “Contar con datos locales es clave para entender mejor el impacto de la contaminación y poder diseñar soluciones eficaces adaptadas a la realidad de Ibiza”, ha subrayado Langley.
El proyecto Surfing for Science es una iniciativa de la Universidad de Barcelona y de Surfrider Foundation Europe, que busca cubrir una laguna en la investigación científica centrada en la franja costera más próxima a tierra, donde no pueden operar los buques oceanográficos y se concentra una parte importante de los residuos plásticos. Dicha zona es un punto de transición entre el medio terrestre y el marino, lo que la convierte en un espacio clave para el estudio de la contaminación. Concretamente, la investigación pone el foco en los microplásticos, definidos como partículas de menos de cinco milímetros, que pueden proceder de la degradación de objetos mayores o liberarse directamente en el medio. Su presencia en el mar puede provocar efectos negativos en los organismos, como obstrucciones, alteraciones en el crecimiento o problemas derivados de la liberación de compuestos químicos.




