Ayer se celebró en las instalaciones del Club Nàutic Sant Antoni el curso de implantación del Plan de Emergencias, al que asistieron un total de 18 profesionales de la entidad, pertenecientes a las áreas de explotación, atención al cliente y deportiva, con el objetivo de formarse ante las distintas tipologías de situaciones que se pueden producir en un puerto deportivo.
Los participantes asistieron a diversos talleres tanto en aula como en exterior, así como a varios simulacros, donde mejoraron su conocimiento sobre uso de extintores, manejo de autobombas, instalación de barreras anticontaminantes y realización de maniobras de reanimación y primeros auxilios. El CNSA dispone de dos autobombas, situadas en la gasolinera y en el varadero, que aspiran el agua de mar para proyectarla sobre un posible fuego. En estos mismos lugares hay también sendas barreras anticontaminantes, que se despliegan sobre la superficie del mar en caso de vertido de combustible o cualquier otra materia tóxica para el medio ambiente.
La jornada empezó a las 9 de la mañana, con todos los alumnos reunidos en el aula del edificio polivalente del Área Deportiva, cuando, sin previo aviso y fuera del programa, se produjo una alerta de incendio en una embarcación amarrada al pantalán G. El equipo reaccionó muy rápido y el simulacro no requirió de aviso a los servicios de emergencias, aunque resultó muy útil para la posterior formación que el equipo recibió de los bomberos y técnicos.
Tras los diversos talleres teórico-prácticos, alrededor de las 13 horas se produjo un nuevo simulacro en el pantalán G, esta vez de mayor gravedad, que sí requirió aviso a los servicios de emergencia y uso de autobombas, poniendo a todo el mundo a trabajar. También se resolvió satisfactoriamente.
Los simulacros se ejecutaron ejerciendo como jefe de intervención Carlos Costa, coordinador de Explotación del CNSA, que se ocupó de supervisar la actuación, organizando a los equipos, y contactar con los servicios de emergencias, de la misma forma que se haría en una situación real. “Tener esta clase de formación es muy útil y positivo porque, cuando llega un caso de verdad, cada uno sabe cuál es su papel y de qué manera debe actuar. Estamos bien organizados y no perdemos los nervios”, explicó tras la jornada.




