Ayer por la noche se vivió una velada muy especial en el salón social del Club Nàutic Sant Antoni, con un nuevo encuentro del ciclo ‘Xerrades Essencials’ que se celebró bajo el título ‘Club Náutico Ibiza: una mirada al pasado y al futuro de una institución centenaria’. El encuentro contó con la participación del presidente del CNI, Damián Verdera; el vicepresidente, Pedro Matutes, y el director, Vicent Canals, que estuvieron acompañados por el presidente del CNSA, Pep Tur, y el periodista Xescu Prats, que ejerció de moderador.
Los directivos del CNI explicaron la realidad actual del club ibicenco más veterano, que, pese a haber perdido su sede en la licitación de la última concesión temporal, en 2024, mantiene sus principales programas de náutica social y deportiva, como la escuela de vela o el programa ‘Un mar de posibilidades’, entre otros, además de seguir organizando regatas. El club, asimismo, cuenta con una economía saneada y afronta con esperanza e ilusión el futuro, con la mira puesta en la concesión a largo plazo que próximamente tiene que impulsar la Autoridad Portuaria de Balears y que, a tenor del precedente de Maó, muy probablemente vaya a otorgar un mayor peso a la náutica social y deportiva en los baremos de puntuación de las ofertas. Según coincidieron los directivos del CNI, esta situación constituye una nueva oportunidad para recuperar la sede e iniciar un proceso de renovación de las instalaciones que culmine con un club plenamente actualizado y una sede optimizada.
Por su parte, el presidente del CNSA, Pep Tur, felicitó a los directivos del CNI por el centenario y les brindó su apoyo para lo que tenga que venir, al tiempo que expresó su confianza en que en el futuro se desarrolle una nueva legislación que fomente la continuidad de la náutica social y deportiva tanto en los puertos que dependen de la comunidad autónoma como los que son gestionados directamente por el Estado.
Durante la tertulia se proyectaron las más de 70 fotografías que integraron la exposición ‘Cent anys d’història d’esport i passió per la mar’, instalada en Sa Nostra Sala el pasado noviembre como parte del programa conmemorativo del centenario del CNI. También se hizo un repaso a la historia del club y a los lazos de unión entre ambas entidades, dándose a conocer la anécdota de que fue el entonces presidente del CNI, Mariano Llobet, quien sugirió en el transcurso de la reunión fundacional del CNSA , que tuvo lugar el 31 de marzo de 1973, en los locales de la Sociedad Deportiva Portmany, que el gallardete de esta entidad “luciera los colores azul y amarillo de la gloriosa marina ibicenca”. Por este motivo, el CNI y el CNSA tienen una bandera muy similar, con la diferencia de que las bandas son verticales en el caso del CNI y horizontales en el del CNSA.
La historia del CNI se remonta al 27 de febrero de 1925, cuando fue fundado, lo que representa un hito extraordinario en la náutica social y deportiva de Baleares, ya que sólo existe una entidad más veterana en todo el archipiélago, que es el Club Náutico Ciutadella, en Menorca. La institución surgió a raíz de una regata de barcas a remo desde es Martell hasta el muro, que se organizó a comienzos de los años veinte. Francisco Costa, capitán de la marina mercante y primer práctico del puerto, se reunió con un grupo de vecinos para planificar el evento y así surgió la idea de crear un club que respondiera a la demanda de la sociedad ibicenca de acercar el mar a las personas y organizar eventos deportivos de navegación.
Costa se convirtió en el primer presidente y se rodeó de una junta directiva con apellidos como Bonet, Vilás, Hernández Wallys, Guasch, Marí, Matutes, Puget, Tur, Escandell, Torres, Riera… Muchos de ellos se mantienen en la actual generación de directivos.
En aquellos primeros años, se logró que el Rey Alfonso XIII concediera una concesión del espacio ocupado por el Club por tiempo indefinido. Las primeras regatas se organizaron en 1928 y consistieron en más carreras de botes a remo. Luego, en 1930, llegaron al club unas regatas internacionales. Esta competición hizo escala en Ibiza, tras salir de Cannes y hacer parada en Marsella y Barcelona, y luego continuó hacia Argel. Participaron once veleros, algunos de más de 15 metros de eslora, y el Ayuntamiento de Eivissa patrocinó el premio al ganador de la manga entre Barcelona y la isla.
También en 1930, en verano, comenzaron las obras de construcción de la sede social, según proyecto del arquitecto Antonio Parretti, en el mismo lugar que se ha mantenido todos estos años. Se inauguró el 15 de agosto de 1932 y, a partir de entonces, se impulsaron todo tipo de actividades deportivas, culturales y recreativas.
A finales de 1935, Luis Prats sucedió́ en la presidencia a Francisco Costa. El 18 de julio de 1936 estaba prevista una excursión a s’Espalmador, pero no pudo realizarse porque ese día estalló la Guerra Civil Española. Las actividades del club quedaron paralizadas, hasta que, al acabar la guerra, en 1939, fue elegido presidente Victorià Bonet. Seis años después, en 1945, se inició la larga etapa de César Puget, que estuvo al frente de la institución hasta 1969. Entre los dos consiguieron que el club renaciera de sus cenizas, pues había quedado en muy malas condiciones durante la guerra.
Los años dorados del club comenzaron en los 50, pasada la posguerra, cuando la sede social se convirtió en escenario de exposiciones pictóricas y también se celebraban bailes de salón y grandes fiestas, además de regatas y otros acontecimientos deportivos. Se cuenta que el baile de los miércoles tenía tanto éxito que muchos vecinos de la ciudad y sus alrededores se hicieron socios sin embarcación para poder ir a bailar.
En 1970, en tiempos de Vicent Ferrer Guasch como presidente, el Club necesitaba ampliar sus muelles. Puertos lo acepta, pero decide unir esta segunda concesión a la primera, que era indefinida, convirtiéndolas en una sola temporal, con una duración de 40 años.
El diplomático Mariano Llobet, ex presidente de Fomento del Turismo de Ibiza, sustituyó a Ferrer Guasch en 1972. Ambos fueron los principales impulsores de la escuela de vela en los años 70, dando paso a un palmarés deportivo extraordinario, que llega hasta hoy.
Llobet, años después, definió el Club como “la casa de todos. Un lugar que une a ricos y pobres, a personas de derechas e izquierdas, a campesinos y señores. Ninguna otra sociedad insular puede presumir de ello. Otras asociaciones han sido identificadas con alguna clase o tendencia política, mientras que el Club Náutico Ibiza siempre fue una entidad globalizadora”.
En 1977 tomó el mando Enrique Fajarnés Cardona y en 1984 lo hizo Julián Vilás, que fue quien lo condujo hasta el siglo XXI. En los 90 la sede fue remodelada siguiendo un proyecto del arquitecto Lluís Gascón.
Así se llega al año 2000, cuando la institución alcanza el 75 aniversario, con grandes ilusiones para el futuro. Pero, poco tiempo después, con la caducidad de la concesión en el horizonte del año 2010, las cosas se fueron complicando. Con esta incertidumbre creciente, se hizo cargo el penúltimo presidente, Juan Marí Vadell.
Tras un intento fallido de concesión directa, a través de una prórroga de veinte años contemplada por la legislación española, y una sucesión de prórrogas anuales que impidieron cualquier planificación a medio y largo plazo, el 18 de abril de 2024, a menos de un año del centenario, el CNI perdió la concesión temporal de las instalaciones, incluida la sede social, los 300 amarres y la escuela de vela. Se hizo con ellas una empresa foránea y oportunista, experta en licitaciones.
A pesar de este duro revés, el club ha sabido mantener unidos a sus socios, ha seguido organizando regatas y formando a futuros campeones en la escuela de vela, y también ha continuado con un programa tan emblemático como ‘Un mar de posibilidades’. Damián Verdera ocupa la presidencia desde 2025 y se hizo cargo del programa conmemorativo del centenario, que fue un gran éxito. Ahora, junto a Pedro Matutes, Vicent Canals y toda la junta directiva, tiene por delante el reto de recuperar las instalaciones y tratar de ganar la concesión a largo plazo que tiene que sacar a concurso la Autoridad Portuaria de Balears.




