Este viernes concluye la primera semana del segundo curso de verano 2026 del Club Nàutic Sant Antoni y nos ha parecido el momento oportuno para presentar al equipo que todos los días trabajan con los niños y niñas participantes, enseñándoles a practicar, comprender y disfrutar de deportes como la vela, el piragüismo y el windsurf.
Los técnicos que conforman el equipo de 2016 aparecen en la fotografía y son, de izquierda a derecha, Beto Solé, Albert Bonet, Raúl Galindo, Alejandro Hortensius, Javier Rabelo, Neus Mas, Sophia Anderson, Raquel Alandete, Felipe Cornet, Iciar Solé, Víctor Bonet, Júlia Ramón y Silvia Galindo.
Beto, al igual que Eduardo Prendes y Betty Menéndez, asesora al equipo técnico, y de la coordinación de todo el grupo se ocupa el director del Área Deportiva, Enrique Mas, con el apoyo de Silvia Galindo en oficinas. Mas explica que “el equipo se organiza en función de la disponibilidad de los técnicos. Todos ellos son monitores del club y han sido regatistas o lo siguen siendo, con titulación como técnicos en vela o piragüismo. Siempre buscamos que esté formado por gente de la casa, que ya está acostumbrada a nuestra forma de trabajar, dado que conocen los protocolos, el material y los sistemas que tenemos en Es Nàutic. Con ellos es mucho más sencillo llevar adelante el programa”.
Este equipo también se encarga de formar a los alumnos con necesidades especiales, que llegan a través de un convenio con la asociación Ibiza IN, que se dedica a la inclusión. “Estos alumnos se integran con los demás en todos los aspectos y, si en algún caso tienen un grado de discapacidad más alto, vienen acompañados de sus terapeutas”, añade Enrique Mas.
Los principales veteranos del equipo son Felipe Cornet y Javier Rabelo, con 20 y 18 años de experiencia, respectivamente, en la enseñanza del deporte náutico en estos cursos. Felipe se encarga este año de los alumnos de Windsurf, apoyado por el joven Alejandro Hortensius, que ya lleva cinco impartiendo clases en el CNSA. “Me encanta explicar el funcionamiento de la vela a los niños. La experiencia que se llevan a casa es fabulosa, ya que significa una apertura a un mundo super guay y super grande”, explica Felipe. Alejandro añade que lo mejor de este trabajo “es poder estar en contacto con el mar cada día. Los chavales se van a acordar siempre de lo que viven aquí, de la misma manera que yo me acuerdo de mi experiencia de pequeño”.
Javier Rabelo, por su parte, cuenta con el equipo más grande de monitores, que es el de Vela, ya que tiene el mayor número de alumnos. Le acompañan Raquel Alandete, Albert Bonet y Víctor Bonet. “En los cursos estoy transmitiendo lo que más me gusta, que es estar en el mar y navegar a vela. Representa una oportunidad para enseñar lo que a mí me trasladaron mis padres desde pequeño: a desplazarme con el viento y con las olas, que es algo que me hace disfrutar y me relaja, sin necesidad de pantallas. En la sociedad en la que estamos, me parece muy importante. Además, la mayoría de los alumnos se marchan a casa muy contentos. Hay que tener en cuenta que nos rodea un entorno espectacular, como el de la bahía de San Antoni, que es un medio al que no están acostumbrados muchos de los participantes y que les transmite muchas sensaciones. En una isla es muy importante vivir de cara al mar y no de espaldas”.
Raquel Alandete, por su parte, explica que disfruta especialmente el “poder enseñar a los niños conceptos básicos sobre el mar y la vela, y ver su evolución desde que empiezan el curso hasta que lo terminan, y cómo se desarrollan como deportistas aquellos que continúan después. Todos se lo pasan muy bien: conocen gente nueva y están en un ámbito diferente, exterior, jugando con agua y disfrutando de la naturaleza, además de estar practicando un deporte”.
Albert Bonet lleva 7 años trabajando de monitor en Es Nàutic y confiesa que lo que más le atrae de los cursos “es el ambiente, poder trabajar en el mar y ver la experiencia tan buena que se llevan los niños”. Víctor Bonet es uno de los novatos del equipo de técnicos y disfruta especialmente observando cómo “poco a poco los niños van perdiendo ese miedo con el que empiezan todos a navegar, y cómo se vuelven más independientes cuando empiezan a confiar en sí mismos, en sus compañeros y en los monitores. Al fin y al cabo, el mar es un ambiente desconocido para muchos de ellos y los cursos no son sólo una manera de socializar, sino también de conocer una parte de la isla que de otra forma no descubrirían”.
Raúl Galindo e Icíar Solé se ocupan de los niños y niñas que escogen aprender Piragüismo, otra de las disciplinas deportivas que caracterizan al Club Nàutic Sant Antoni. Raúl comenzó a dar clases hace ahora una década y le encanta ver el progreso de los chavales, “cuando entienden lo bonito que es la sensación de remar e ir rompiendo las olas, en esta bahía tan bonita que tenemos. No hay nada mejor que descubrir lo que es el piragüismo y la iniciación a la competición, y disfrutar de un deporte acuático en la isla durante el verano”, apostilla. Icíar, que también es monitora de primer año, añade que le encanta poder desarrollar su trabajo en el agua y ver cómo los niños aprenden y van ganado confianza cada día. “Además de hacer amigos nuevos y pasárselo bien, tienen la oportunidad de estar en el agua practicando un deporte diferente”, comenta.
Los más pequeños, de entre 5 y 7 años, se inscriben en el Jardín del Mar, donde son atendidos por Neus Mas, Júlia Ramón y Sophia Anderson. Neus, además, es la encargada de la custodia y del horario de comedor. “Llevo tres años en los cursos de verano y lo que más se gusta es la relación que establecemos con los niños, el poder enseñarles lo que a mí me han enseñado desde pequeña, que es este deporte tan bonito, y poder disfrutar del mar a diario. Los niños se llevan una experiencia inolvidable”.
Para Júlia, también monitora debutante, lo que más le sorprende es ver “cómo unos niños tan pequeños socializan entre ellos y el entusiasmo que tienen por aprender cosas nuevas. Sobre todo, en el mar, que les parece una cosa superdivertida y algo que no es tan usual en otros deportes. Me fascina lo rápido que aprenden y el interés que le ponen”.
En cuanto a Sophia, monitora de primer año, asegura que se siente feliz al poder unir dos cosas que le encantan: “el mar y los niños. El mar es una pasión muy grande para mí y poder compartirlo con los pequeños es algo muy especial. Me encanta su curiosidad y la manera que tienen tan genuina de descubrir el mundo. Además, se llevan de los cursos unos recuerdos muy bonitos, unos aprendizajes eternos y una conexión especial con el mar y la naturaleza. Lo más bonito es ver cómo rompen barreras, superan miedos y descubren cosas nuevas sobre sí mismos”, apostilla.




